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Trastornos alimenticios en el deporte: factores de riesgo

No es extraño oír de vez en cuando términos como anorexia, bulimia u otros trastornos alimenticios, especialmente dentro del mundo del deporte. 

Se trata de un conjunto de mecanismos destinados a la reducción del peso que son provocados por una preocupación constante por la imagen corporal.

Aunque pueden afectar a personas de muy diversas características, es frecuente que aparezcan especialmente en deportistas cuya disciplina está relacionada con la delgadez, como, por ejemplo, la gimnasia rítmica.

De ahí surge el término “anorexia atlética”, que engloba todos aquellos comportamientos que reflejan una relación tóxica con la comida por parte de los deportistas, causada por factores como el exceso de perfeccionismo o la culpa por los malos resultados.

¿Cuáles son los factores de riesgo relacionados con el desarrollo de trastornos alimenticios?

Existen algunos factores que influyen en el desarrollo de trastornos de la conducta alimenticia:

Dietas desde edades tempranas y sin control

Durante la infancia y la adolescencia se desarrolla la propia identidad, en la que el entorno influye enormemente.

En el caso de los deportistas, la influencia del entrenador puede afectar a su percepción física: si este les recomienda perder peso, los deportistas pueden intuirlo como una obligación y, por lo tanto, pueden llegar a hacer cualquier cosa para conseguirlo.

comida sana déficit calórico
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Por eso es fundamental que las dietas las realice un profesional de la salud y que su aplicación se supervise.

Si no, la falta de información verídica y la ausencia de una figura que pueda controlar la ingesta de comida, puede llevar a los deportistas a poner en marcha conductas perjudiciales para la salud, como la provocación del vómito.

La llegada de la pubertad

Este es un factor que afecta especialmente a las mujeres deportistas, que temen la llegada de la menstruación y, por tanto, de la madurez física.

Ante la aparición de los cambios corporales, absolutamente normales, que provoca la pubertad, algunas deportistas ven distorsionada su propia imagen, llegando a obsesionarse con un exceso de peso que en muchas ocasiones es inexistente.

Esto se debe a que, en disciplinas como la gimnasia rítmica o el patinaje artístico, pervive el mito de que la apariencia física puede provocar peores puntuaciones, lo que lleva a las deportistas a obsesionarse con la comida.

El ejercicio extremo

Aunque puede parecer una práctica inofensiva, incrementar de manera desmedida el volumen de los entrenamientos puede provocar cambios hormonales que, a su vez, modifican factores como la saciedad.

De esta forma, algunos de los deportistas que aumentan sus niveles de entrenamiento, ven reducida drásticamente la ingesta calórica, lo que puede favorecer la aparición de trastornos alimenticios.

Los traumas

Experiencias traumáticas como pérdidas personales, enfermedades e incluso las lesiones, pueden provocar en los deportistas un sentimiento de vulnerabilidad que les lleve a desarrollar trastornos de la conducta alimenticia.

Las lesiones suponen un riesgo extra, porque en ocasiones provocan un aumento de peso que el deportista trata de contrarrestar modificando su relación con la comida.

¿Qué consecuencias tienen los trastornos alimenticios para la salud de los deportistas?

Aunque puede parecer que la pérdida de peso corporal es beneficiosa para la práctica de determinados deportes, los trastornos de la conducta alimenticia provocan problemas a largo plazo que perjudican gravemente la forma física de los deportistas.

En las mujeres los trastornos alimenticios pueden provocar cambios en el ciclo menstrual: desde un alargamiento del ciclo, hasta la desaparición de la menstruación durante meses. La menstruación irregular, a su vez, reducirá la producción de hormonas, lo que puede llevar a las deportistas a padecer osteoporosis.

La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por un aumento de la porosidad de los huesos, o lo que es lo mismo, por una menor densidad ósea. Los huesos de las personas con osteoporosis se vuelven más frágiles y tienden a romperse con facilidad. Por lo tanto, aquellas deportistas que por los cambios en el ciclo menstrual sufren osteoporosis, serán más susceptibles a las lesiones.

Sin embargo, la osteoporosis no es el único peligro al que se enfrentan las deportistas que padecen trastornos alimenticios. Cuando las irregularidades en el ciclo menstrual culminan en el cese de la menstruación, se produce la infertilidad.

Los trastornos alimenticios no solo afectan a los huesos, también los músculos se ven perjudicados, pues la mala alimentación puede provocar la disminución de la proteína muscular y, por tanto, de la potencia y el rendimiento de los deportistas.

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